miércoles, 30 de enero de 2013

Nervios para descargar.



El enojo a veces nos quita las ganas de comer; todo lo que tengamos a mano nos va a dar asco, incluso si esperabas hace rato tener ese manjar en tu boca.
Pero no, simplemente te da asco y lo terminas tirando.

Como mi café esta mañana.

Se me cerró la boca del estómago y me vinieron algunas arcadas al intentar tomármelo.
De repente mi humor cambió. Al principio sentí solo incomodidad, pero terminó transformarse en malestar.

Por eso dicen que hay que descargarse cuando se esta nervioso- pensé.
Pero ya era tarde, mis nervios desde ayer se aguantaron las ganas de gritar, romper, descargar las emociones.
Para colmo no tenía a quien recurrir para contarle mi tragedia no tan trágica.

Mi novela se convirtió en una película de drama y mis nervios estallaron.

Desde ayer que no pruebo bocado sin tener estas tremendas ganas de tirarlas lejos de mi.
Me molesta el mínimo pensamiento, y mas me molesta que nadie se haya molestado en preguntarme el más mínimo detalle de lo ocurrido.

Esta bien, será que están acostumbrados a que llegue a casa con enojo, ¿pero están acostumbrados a que discuta en el trabajo? Quizás les despertaba la curiosidad si venía llorando.

Bueno... exagero, se que no hubiese llegado hasta ese punto, pero hubiese tenido un final cerrado si fuera así.

Hay cosas que realmente no tolero. Y eso que soy bastante tolerable.
No me gusta para nada la gente con doble cara, así que como venía hace días aguantando reproches y quejas del instructor hacia otros compañeros de trabajo (no podía aguantar que me tratara como si fuera una pequeña ingenua que no se da cuenta de la maldad de otras personas) proseguí a decir.

- ¿Me deja hablar un segundo? -lo interrumpí
 Vengo a trabajar, no tengo interés en meterme en cosas personales. No conozco a su otra compañera pero no por eso le voy a dar la razón. No se preocupe, se como es el trabajo con otra gente, tengo experiencia en eso. Pero por favor deje de hablar mal de sus compañeros si se queja justamente de eso, a mi no me interesa sus problemas.

Mi voz temblaba, subía y bajaba de tono cada vez que hacía una pausa. Mi mano no paraba de temblar.
Estaba nerviosa, ¡lo acepto! soy muy nerviosa, justamente por eso evito este tipo de situaciones, no me controlo.

Me hizo caras, pero no pudo no darme la razón.

También admito que yo empecé esta discusión porque dije algo que no debía, esas informaciones confidenciales que si se las decís a uno empieza a indagar de donde uno sacó esa información.

Había metido la pata, ¡lo acepto! pero con o sin pata las cosas igual sucederían en algún momento.
Quizás tendría mas argumento para defenderme, y no ganarme un odio profundo. Pero si pasó es porque tenía que pasar. Tampoco terminó en un asesinato, simplemente terminó siendo un lugar de trabajo bastante incómodo.

Ahora releyendo me doy cuenta que siempre, siempre voy a tener un problema con el trabajo, porque esto pasa siempre, siempre hay alguien que te perjudica el trabajo. Y no soy de dar tantas vueltas para dejar algo en claro.

Soy un tanto perseguida, eso también lo admito, ya que estoy me sincero un poco, ¿no?

Todo esto sirve para mis próximos trabajos, lo importante acá es que no me llevé ningún disgusto con el jefe (aunque mi primer disgusto fue la plata recibida el fin de semana pasado, pero es lo de menos, supongo) trabajar puedo trabajar, y solo tengo que pensar que ya llegará el fin de semana para volver a normalizar mi respiración tan densa que acompaña el ambiente.

Y ese fue el suceso que ahora tengo que lidiar, las doce horas sola con este individuo un tanto psicópata y particular.

Y gracias a este individuo, estoy segura que me llevaré mas de un disgusto y que el ambiente va a dejar de estar tan denso cuando él o yo deje de trabajar.

Mientras cruzo los dedos para que no tenga que pasar mas de una hora junto a su presencia.

Deseenme suerte.

1 comentario:

  1. Fue como leer algo que yo escribiría en mi propio diario ((si trabajara, por supuesto)).
    Cuando trato de decir algo que no puedo evitar decir, y estoy nerviosa, respiro hondo antes de largar la primera frase, luego me visualizo lo más relajada posible ((como si hubiera fumado una chalita jaja)), y mientras hablo trato de sostener una respiración profunda pero corta y de hablar pausadamente. Funciona conmigo, espero te sirva a vos también!

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