jueves, 24 de enero de 2013

Mi propia fiesta de lluvia



El viento despeinada mi cabello, la tierra cubría mis ojos. Los autos corrían una carrera sin fin...

Y yo estaba ahí, en medio de la ruta un poco desconcertada pero con una enorme sonrisa en mi rostro.

Era demasiado temprano para llegar a casa, pero tarde para quedarme ahí, inmóvil y sin argumentos para discutir en mi cabeza.

Me preguntaba, si, me preguntaba como siempre, que tan lejos quedaba el campo mas cercano, y que tan cerca quedaba la ciudad mas contaminada.

Creí que me estaba volviendo loca, hasta que me di cuenta que ya lo estaba, y que estaba mas cómoda en el cuerpo de un loco que en el de una persona común.

Mis ojos no tardaron en reaccionar, el viento se llevaba todo: bolsas, papeles, hojas, tierra, ideas, sueños. Y me di cuenta ahí que las cosas ya no eran las mismas, ahora veía todo en otra perspectiva. Era otro espacio, otro tiempo y yo estaba presente en mi presente. Irónico, ¿no? bueno, ese planteo tan sencillo costó comprender.

Por mucho tiempo mi alma estuvo en una burbuja que simplemente se elevaba cada vez que llegaba a un mundo desconocido, y se limitaba a sonreír por respeto, reír por cortesía y tolerar por obligación. 

La gente me miraba o mas bien me sentía observada, pero me agradaba hacer notar mi presencia e imponer mi espíritu con mis tacones bajos. Mis palabras ya no pasan desapercibidas.
La gente se sorprende cada vez que me reconoce, se sorprende de ver una realidad un tanto paralela. 

Y lo he dicho muchas veces, acá estoy simplemente transitando por obligación, pero al fin y al cabo acá estoy, presente, y mas viva que antes.

Mi vida estaba allá y de a poco se fue adaptando a esta vida, la que me pertenece. Cuando aterricen, queridos lectores, la mayoría de ustedes entenderá del mundo del que les hablo, o incluso quizás su vida ya esta en la tierra y necesiten irse para poder reconocer realmente su interior, pero la idea es siempre equilibrar tu cuerpo y tu alma para poder congeniar y unirse completamente. Reconocer nuestras necesidades y satisfacerlas de la mejor manera. Acá nadie es perfecto, uno se amolda a su gusto, saber como hacerlo es todo un tema.

Mediocre es el que cree que la vida es un libro aprendido, acá nadie nace sabiendo ni por saber termina entendiendo, nadie aprende fácilmente.

Y cuantas mas barreras mas aprendizajes, y cuanto mas lejos, mas cerca, simplemente no hay que parar, hay que seguir y renovar los planes cada segundo.


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