martes, 29 de enero de 2013
Gotas de café
Esta mañana me levanté con pereza, mis ojos no querían abrirse, el sueño me invadía, pero finalmente me levanté, aún con ganas de quedarme en la cama metida en las sábanas.
Me puse los auriculares, prendí la música y caminando por el barrio con sus hojas veraniegas comencé mi rumbo hacia la oficina.
Caminé largas cuadras mientras observaba la gente preocupada yendo a trabajar. Eran todos iguales, con la misma expresión, con el mismo espíritu agotado en sus remeras.
Me sentía fresca a pesar de estar dormida. Un día nuevo comenzaba pero no iba a ser algo menos en mi día.
Me propuse cambiar de color las paredes, crear un ambiente que sólo se podría combinar conmigo y nadie mas. Con música de jazz de fondo y una voz dulce mi día comenzaría a brillar.
Me preparé un café y me compré unas medialunas para acompañar. Intenté no ver el dinero perdido sino el desayuno bien preparado.
Me perdí entre la gente para encontrarme una vez mas conmigo mismo, el piano acompañaba mi ritmo cardíaco y la voz mi respiración, mientras en mis pensamientos hacía hincapié a aquello que se vendría.
Llegué.
Saqué los papeles, los cambié de mil formas hasta quedar satisfecha y me sumergí una vez mas en el café recién hecho.
Ya no sabía que hora era, pero empezaba a sentir el sol en mi piel y quemaba, así que supuse que ya se estaba haciendo la hora y salí de la cafetería para llegar a mi destino antes que el sol terminara de sofocarme.
La gente con la misma expresión, las calles un tanto desiertas y yo caminando sin tanta prisa.
Hoy será un día de calor, pero en mi mundo hoy será primavera.
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