No debe ser la primera vez que escribo palabras tan propias, tan ajenas, tan inciertas.
Pero algo remueve sentimientos que flotan en mi mar.
De repente me encuentro observándote, en silencio, desde lejos, contemplando cada paso.
No quisiera ser la única que este de este lado, porque al caer la noche siento frío en mis pies, y mis brazos tiritan de frío esperando algunos cálidos.
Susurrándote, observándote, acariciando cada parte de tu mano.
Aún sigue siendo tan intenso que me hace temblar del miedo...
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