Desconectarse de la tierra, que difícil se hace ahora. Pensar que hace unos meses vivia suspendida en el aire, como si mis pies tuvieran alas, no había soporte pero tampoco riesgos porque simplemente escapaba de ellos. No era difícil desprenderse de la tierra, o hundirse en el mar, la inspiración venía como un viento fuerte que me hacía volar...
...tan alto que no permitía tener el control de mi cuerpo.
Estamos en una transición, esta aquella que se desespera en sueños, y corriendo se termina cayendo siempre. Nadie la entiende, ni ella a ella misma. Aún sigue sin querer aprender a nadar.
Y aca hay otra, totalmente paralela; organizada, mentalizada, que a pesar de no estar segura es controlada por el miedo para hacer las cosas "correctamente".
Un ademán, un saludo, una frase aprendida de memoria y la vista al frente.
Que tan fácil parecía, que tan insignificante se veía, de una manera tan inocua que no permitía modular de otra manera que no sea la que estaba impuesta.
Tanto revuelo, tanta libertad para terminar atando los cordones al cartel de salida.
Pero seguimos, intentando remar en el lago, olvidando un poco el pasado, enmascarando las marcas, ocultando el corazón pero prometiendo volver para no cambiar forzosamente, nunca mas.
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