viernes, 25 de abril de 2014

Desplumando las almohadas.

Sacudiré las almohadas antes de dormir, así los recuerdos no me despiertan a la madrugada. Y las lágrimas no me ahogan con rapidez.
Sacudiré las almohadas antes de dormir, asi las risas lejanas no me asustan cuando abra los ojos en medio de la oscuridad. Ni las sonrisas se dibujen en mi cabeza como una imagen borrosa llena de terror.

Sacudiré las almohadas antes de dormir, porque no quiero una noche más de insomnio, en el que el cansancio tenga que luchar contra las ideas rebeldes de mi cabeza.

No quiero ver que las siluetas se vuelvan macabras ni sentir el impulso de correr, o tener que contar cualquier cosa en mi cabeza para no prestarte atención.

Ni sentir una presión en mi pecho y en todo mi cuerpo que no deje que mi cuerpo se libere.


Sacudiré las almohadas, porque la rutina se ha hecho densa, y necesito un escape hacia otra vida que no sea difícil de comprender.

A veces, cuando me despierto agitada no siento nada hasta que las agujas de la cama empiezan a clavarse en mi cuerpo de a poco hasta despertarme por completo.

Todas las noches la agujas del reloj marcan la misma hora y yo me pregunto que significará para mi ese número, ese momento.

Sacudiré las almohadas antes de irme a dormir, así esta noche no tengo otra memoria que suprimir.

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