Enjuagaba mis pestañas y limpiaba con limón cada mancha de mi piel. Rasguñando cada sensación, cada recuerdo inmortalizado en mis vestidos.
Me duele mas hacerte vivir que intentar matarte.
¿Con que derecho te inmortalizaste en mi memoria? Recordándome cada día, cada minuto, cada hora, que estas ahí, persiguiéndome, riéndote de mí, acariciando cada herida.
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