Recordaba con ilusión, con un poco de fantasía aquella sensación que me hacia sentir el viento cuando dejaba volar mi imaginación.
Te quería, te abrazaba fuerte de noche para que no te escaparas en mis sueños, para retenerte por una milécima de segundo y hacerlo eterno.
Miraba tus ojitos, tu sonrisa de costado, creía que tenia el juego ganado.
Ahora me siento a escribirte como si fueras un fantasma, aquel fantasma que venia a ver de vez en cuando, cuando mis ojos intentaban encontrarte, como si fuesen señales, el destino, nuestro destino dibujado en tinta.
Te extraño señor P, extraño lo que significabas para mi, extraño lo que eras y lo que me hacías sentir.
Ya no sos el mismo que me hacia ver las estrellas en plena noche de lluvia.
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