Te miraba desde lejos, te ansiaba con todas mis ganas, y te tuve a mi lado. Me entregue a tus brazos sin importar las consecuencias, inundada por tus encantos, y sin importar como accedí a todos tus caprichos.
Por amor ciego.
Y entonces comenzó el calvario, los te quieros arruinados, tus mentiras para justificar tus desencantos.
Y yo inundada en un mar de lamentos, esperándote, cuidándote, sin importar tu rechazo.
Y nos seguimos fundiendo en un amor enmascarado, y me seguías lastimando, y yo seguía cediendo tus cuchillos.
Terminaste por clavarme una espada otra vez, pero esta vez no en el estomago sino en mi alma.
Rompiéndome en pedazos, y sin importar te fuiste. dejándome en un lamento, en un dolor profundo, alienada, desamparada, desesperada.
Hubiese querido tanto que sintieras este amor tan puro, que lo recibieras aunque sea pero no que me rechaces como lo hiciste.
No hay palabras, no hay metáforas, no hay nada para explicar este dolor que siento, al entregarme por primera vez al amor, sin importarme nada, confiando en vos, en tus besos, tus caricias, tus encantos para terminar así.
Sola, desesperada, desenamorada.
Solo pido que deje de doler, y que algún día entiendas el amor tridimensional que siento, y que me quieras, que seas agradecido por eso y que me sepas entender, y quizás muy en el fondo aceptes que también hay amor para mi.
En otra vida quizás...
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