Nos burlábamos del tiempo y del amor, tanto que nos tragamos toda la lluvia, con su sabor amargo, inundándonos de pobres palabras vacías.
Esperaba que llegaras y me sorprendieras, que dijeras que todo era dedicado para mi porque me lo merecía, merecía tu amor y mas, porque tenía la respuesta a todos tus dolores.
Quería ser la caricia de tus heridas, el abrazo contenedor, la energia positiva de tu vida.
Invitarte a tomar un café luego de un día agotador, caminar, o tomar un mate amargo mirando las estrellas, reviviendo el pasado para contagiarselo al otro.
Así de simple como un abrazo, o un beso, como aquel beso tierno luego de un día agotador que me hizo despertar, pero se ve que no del todo...
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