Pensarlo, mientras camino hacia la parada, mientras viajo en el colectivo, cuando entro o salgo de casa. Esta ahí, vigente, como si nunca se hubiera ido ese vago pensamiento de mi cabeza.
El aire, el frío, las hojas de otoño, las pequeñas gotas de lluvia, los papeles dentro de los libros y los charquitos en mis ojos.
Y de repente veo esa mirada que me esquiva, sin una respuesta, sin palabras.
Despues de tanto años...
El silencio pasa desapercibido y los gritos de las paredes, el corazón ardiendo, la sangre congelada y los relámpagos vuelven sobre mí.
Y la historia empieza a relatarse una vez mas en mis sueños.

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