Incentivadora de la libertad y la armonía.
Los colores de tu aura se hacen nítidas con tan solo verte a los ojos. El andar de tus pies y tus brazos, al compás del piano y el violín de fondo crean un paraíso, todo un poema artístico.
Me contagia tu risa inquietante y los pocitos de tus mejillas al sonreir, polvoreados de un rojo tenue y deslumbrante que me hace estremecer.
El color de tu piel es tan armonioso como tus palabras, que dulcemente salen de tu boca como una melodía llena de paz.
A pesar de las incómodas palabras, y la inseguridad de mis actos, creo plenamente que nuestros caminos estuvieron destinados para conocerse, para sobrepasar la imaginación de los sueños y llegar a ellos a una realidad completamente inoxidable.
Seré tu aprendiz a escondidas, seguiré tus movimientos como si fuera una sombra, admirando y aprendiendo, porque estas ahí porque tenes que estar, porque yo estoy ahí para descubrir mi mundo sobre el tuyo.
Como en mis sueños te descubrí, iluminándome en una noche fría, como cuando estuvimos sentadas en la plaza, mirándonos a los ojos, envolviéndonos en un abrazo cálido lleno de tranquilidad.
Y te encontré parada en la esquina completamente olvidada, y ahí te recordé mas fuerte...
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