Hoy te veo temerosa, decaida, pérdida.
El brillo en tus ojos y la seguridad en tu olfato se perdieron, no nos reconocemos.
Nuestras miradas tristes están llenas de dolor, el tuyo físico y el mío espiritual.
Despido parte de mi infancia, tu sufrimiento me duele.
En esa luna nuestro recuerdo quedará.
No me olvides por favor.

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