Cuando el cielo se torna gris, las luces no entienden que hora es
Sentir así no es la cuestión, no distingo el corazón de la razón.
Todo ilusión, quiero escapar... gris es todo lo que hay.
¿Por qué tengo que estar segura?¿Por qué no puedo dudar?
Me pregunto por qué tengo que estar segura, por qué tengo que afirmarlo, por qué me miran de un solo color. Por qué estoy acá, y no allá, por que esto y no así.
Y esa bendita pregunta: ¿Por qué a mi?
Después de revolver viejas palabras, los muebles volvieron a su lugar de inicio, y ese sentimiento de rechazo volvió a mi piel. La incomodidad de dormir cada vez que se me viene a la cabeza esos manteles rojos y esas miradas amenazantes, termino durmiendo arriba de una nube, casi a salvo.
Quizás no sea mi camino, quizás ya no me motive, por ahí necesito una guía, o por ahí simplemente no es lo mío y no tengo que seguir. Porque siempre voy a llegar a lo mismo, sea como sea.
No puedo decirte con seguridad lo que quiero, lo que busco, tampoco a donde voy, y por qué voy.
No me preguntes por qué desaparezco, simplemente salúdame, por mas que te esmeres no voy a poder hablar.
Porque hoy, como ayer, estoy cambiando de piel, y revolver palabras sería lo mismo que quedarme.
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